Conferencia de Jaime Garzón 1997, un espejo vivo de
nuestra realidad
Los que olvidan su pasado están condenados a volver a vivirlo y ese es el caso de Colombia. La conferencia que Jaime Garzón dictó en la Universidad Autónoma de Occidente en 1997, con motivo de la celebración del mes del periodista, se aplica como si fuera una hecha hace pocos minutos. Cualquiera que me preguntara yo diría que sus palabras (las de Jaime) son como las “crónicas de una realidad anunciada”, TODO absolutamente TODO lo que él dijo en dicha conferencia sobre la realidad del pueblo colombiano no ha cambiado hasta la fecha a excepción de que en su momento las elecciones presidenciales se departían entre los candidatos Horacio Serpa, Andrés Pastrana y Nohemí Sanín.
De
lo que él dijo en la conferencia aún en las escuelas e instituciones
colombianas nos dan una educación mecanizada y desbordada de conocimientos que se
alejan de lo que necesitamos. Nos quieren rellenar la mente de conocimientos
que a la larga individualizan cada vez más a las personas. Todo lo que se
enseña no tiene nada que ver con las necesidades del pueblo colombiano. De nada
sirve saber que la raíz elevada al cuadrado de cuatro nos es dos sino el valor
absoluto de dos, de nada sirve eso si no podemos aplicar eso a lo que en
colectividad necesitamos todos, RESPETO. No sirve hablar de que hoy en día ya
no hay una educación tradicionalista sino una escuela activa cuando a larga el
fin de ambas es llenarnos de conocimientos, sea de una u otra manera. Nadie
dice que saber sea malo, lo malo es que esos conocimientos que el hombre trata
de entender para explicar de donde viene y hacia donde va, sólo lo alejan a uno
de lo que es, de lo que debe hacer y de lo que uno necesita. Como dijo Jaime “no hay una distancia que cierre entre lo que
le enseña al colombiano y lo que necesita…. Todo esto se debe, todo ese sin
saber para donde vamos, se debe a que no tenemos un propio reconocimiento de
nuestra propia identidad”.
Lo
que le pasa a la educación Colombia es que se extravía de la realidad del país.
De todo lo que él dijo, una de las pocas cosas que ha cambiado es el
conocimiento que él tenía sobre los 105 elementos químicos que existían en su
momento, en la actualidad son conocidos 131 y va en aumento el descubrimiento
de otros tantos.
A
nivel ambiental, él tenía razón en lo que dijo, que el cambio empieza por ser
cívicos, respetar el espacio del otro, no abrir la ventana del carro para botar
un papel o basura, no fumar para irrespetar el espacio del otro, entre otras
muchas verdades son las que TODOS conocen pero de lo dicho a lo hecho, hay
mucho trecho. Con el agravante de que todavía seguimos creyendo que “esto no es mío”.
La
participación ciudadana desde entonces y hasta ahora sólo se limita a hacerle
la barra aun candidato político. Como si fuera una tradición familiar (en este
caso colombiana) el “pesimismo” que
él decía, o la actitud costumbrista y cómoda ante la existencia se traduce en
la “ley del menor esfuerzo” como
Jaime lo llamaba. Aún hoy, el pueblo colombiano vive como en un estado letárgico,
yo haría la analogía que muchos somos con un enfermo en un hospital en estado
vegetal o de coma, pero mientras eso sucede un médico inescrupuloso roba la
sangre para su propio beneficio (nos roban los impuestos). Creemos que con sólo
participar en la campaña política de alguien estamos contribuyendo a “un mejor país” luego que se terminan las
elecciones, termina nuestra democracia. Votar es el primer paso pero la idea es
hacerlo a conciencia no siendo influenciados por vanas promesas de cualquier
persona que plante una utopía innovadora y eficaz. Si los jóvenes que somos el
futuro no asumimos la dirección del país que Dios nos dio y que nos vio nacer,
ningún “súper héroe” de verdad vendrá a salvarnos. Nuestro problema siempre ha
sido que hasta ahora no tenemos una conciencia colectiva, nuestros esfuerzos no
van dirigidos a ese fin cuando el bienestar es un compromiso de todos, por el
contrario nuestra posición es cómoda e individual ante la vida.
Además
cómo Garzón lo decía en su momento, el
Gobierno se debate entre el dilema “existo no existo”, existe para cobrarnos
los impuestos, ivas, catastro, etc... pero no existe para lo que realmente
elegimos a los funcionarios públicos, para que en medio de todo el dinero que
damos por lo menos nos den salud, educación (que ahora con el cuento de la reforma
a la ley 30...), etc.. derechos que nos pertenecen.
Aún nos seguimos
riendo de la crítica política que Jaime Garzón hacía, hoy en día sólo unos pocos
hacen lo mismo pero no tan abiertos y contundentes como las que hacía él, tal
vez porque con su muerte la gente tiene un miedo aún mayor de salir y decir la verdad así como él
lo hacía con su pequeña esperanza de que algo quedara en los oyentes y aún hoy
le seguimos diciendo “humor político”,
riéndonos a carcajadas de nuestra cruda e infeliz realidad.


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